martes, 17 de enero de 2012

Manuel Fraga fue un fascista

 




Llamemos las cosas por su nombre, Manuel Fraga fue un fascista. Responsable de multitud de actos contra los derechos humanos. 


Ministro del dictador Franco y nunca se arrepintió de nada, ni nadie le pidió responsabilidades penales.


Sin ir más lejos en los tiempos de la transición, cuando él era Ministro del Interior(Gobernación, se llamaba) y decía:" la calle es mía", fue el responsable de la muerte de 5 obreros en Vitoria y de un ametrallamiento a una manifestación de obreros.


Yo sufrí en Vitoria mismo, una paliza descomunal perpetrada por una dotación de "grises" bajados igual que locos enajenados de un Land Rover de aquellas épocas. Parece que de todos los lugares quieren disculpar a los muertos, pero no, los muertos que descansen en paz, pero sobre todo para que no vuelva, no lo podríamos soportar.

La violación como precio del pasaje | Internacional | EL PAÍS

 México 16 ENE 2012 

Sigo de pie, agarrado a una pequeña barandilla metálica roñosa que es mi único asidero entre estos dos vagones cargados de cemento. No quiero sentarme para que no me venza el cansancio y el sueño. No me fio de La Bestia. Son poco mas de las cinco de la mañana. Miro hacia abajo y alumbro con una pequeña linterna las ruedas de La Bestia. Tengo la impresión de estar subido en una especie de cuchilla gigantesca, que chirría constantemente. Un tropezón, un empujón, un descuido y se acabó. Acabamos de pasar por el apeadero de Matías Romero, una pequeña localidad de Oaxaca, México. Mis compañeros de viaje, los ilegales que cuelgan conmigo en este tren de mercancías, me dicen que ahora empieza lo bueno. "Entramos en territorio de los Zetas", me suelta un guatemalteco. ¡Los Zetas! Probablemente el cártel mas sanguinario de los narcos de este país. Los que se dedican a subir a Internet vídeos decapitando a sus víctimas. Los autores de la masacre de San Fernando, donde asesinaron a 72 migrantes ilegales como estos, como nosotros, después de secuestrarlos. "Si el tren se para de repente, como sin justificación, salte varón, porque van a subirse las Maras o los Zetas. Salte y corra hacia el bosque si quiere seguir vivo", me dice otro de los migrantes.

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domingo, 15 de enero de 2012

El largo siglo XVII · ELPAÍS.com

'La rendición de Breda'  
TRIBUNA: Las grandes crisis de la economía española JOSÉ ANTONIO SEBASTIÁN




Las posibilidades de que España, en la Edad Moderna, se situase en el grupo de cabeza del desarrollo económico europeo eran escasas. En un mundo donde el sector agrario aportaba el grueso del PIB, carecía por razones medioambientales (clima, orografía, calidad del suelo, vías marítimas y fluviales) de recursos óptimos para ello. Pero las restricciones naturales no explican que el país, como sucedió, estuviese lejos de aprovechar entre 1450 y 1800 el potencial de crecimiento que aquellas permitían. Dos circunstancias históricas tienen, al respecto, gran relevancia: una, los desajustes que se operaron, principalmente, entre las economías del interior peninsular y del litoral mediterráneo durante largos periodos de los siglos modernos; dos, la duración e intensidad de la recesión que devastó las regiones del interior, las más pobladas y urbanizadas a finales del siglo XVI, entre 1580 y 1650, y la extrema lentitud de la recuperación posterior, que solo culminó avanzado el siglo XVIII.

Ambas apuntan a un largo siglo XVII, durante el cual la economía española se alejó del núcleo de Europa occidental. Hacia 1700, el escuálido aumento del tamaño demográfico y productivo de España había defraudado las perspectivas existentes en 1500 para una renovada colonización agraria de su superficie, tan vasta como poco poblada. Pese a sus dispares dotaciones de recursos, los resultados eran otros en los cuatro territorios que, junto al peninsular, registraban (exceptuada Escandinavia) las menores densidades demográficas del occidente europeo a comienzos del siglo XVI, Inglaterra y Escocia, Irlanda, Suiza y Portugal: de 1500 a 1700 estos pasaron, en promedio, de 12 a 25 habitantes por kilómetro cuadrado; España, de 11 a 15. Y al inicio del siglo XVIII, además, la posesión de inmensas colonias en América no podía compensar la desventaja que implicaba esa baja densidad demográfica (y económica). Ingleses, franceses y holandeses habían ido obstruyendo, durante el siglo XVII, el acceso a las producciones y los mercados americanos, al compás de la decadencia política y militar de la Monarquía hispánica.


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viernes, 13 de enero de 2012

Dominio público » ¿Salirse del euro?

Vicenç Navarro
 Catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra
Ilustración de Mikel Jaso
Estamos viendo durante estos años de crisis el intento más intenso y masivo por parte de las autoridades de la eurozona –Banco Central Europeo (BCE), Consejo Europeo y Comisión Europea– así como del Fondo Monetario Internacional (FMI) de debilitar, en cada país de la zona euro, el mundo del trabajo, la protección social y el Estado del bienestar. La evidencia de ello es contundente. Recortes de derechos laborales y sociales y de gasto público social están ocurriendo a lo largo de los países de la eurozona, dándose con especial intensidad en los países de la periferia de la eurozona, conocidos como los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España). No pasa día sin que noticias sobre recortes y reducción de derechos golpeen las páginas de los rotativos de mayor difusión. La generalización de tales medidas en la mayoría de países de la eurozona se presenta como un indicador de su inevitabilidad, es decir, de la necesidad de que se lleven a cabo para salir de la crisis.
La evidencia que se ha ido acumulando muestra, sin embargo, que tales medidas no sólo no están contribuyendo a la salida de la crisis y de la recesión, sino que la están empeorando. Los datos reflejan claramente que tales políticas están reduciendo todavía más la demanda necesaria para estimular la economía. Y puesto que la demanda generada en el sector privado está estancada (resultado en España del enorme agujero creado en la economía por el estallido de la burbuja inmobiliaria), el único sector que podría estimular la economía es el sector y el gasto público. De ahí que la reducción de tal gasto público sea un gran error, pues imposibilita la salida de la crisis. De nuevo, la evidencia de ello es abrumadora. Sólo los economistas y políticos neoliberales, que dominan los medios de mayor difusión, continúan repitiendo el dogma neoliberal que está ya profundamente desacreditado empíricamente.
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miércoles, 11 de enero de 2012

El Principio de Peter y la Regla de Aprile « Iniciativa Debate Público

David Sempau - Enero 2012


La sabiduría popular viene diciendo, desde antaño, que “lo mejor es enemigo de lo bueno”. Sin embargo, en lo que Fred Crawford y Ryan Mathews definen como “el mito de la excelencia”, tendemos psicológicamente a buscar lo “mejor” en detrimento de lo “suficientemente bueno”. Como veremos enseguida esta tendencia tiene, en las organizaciones jerarquizadas -y la sociedad humana lo es-, resultados catastróficos. Veamos un ejemplo:


Con dieciséis años de edad, Pepito entró a trabajar de botones en el Hotel La Buena Vista. Era un muchacho espabilado y voluntarioso, dotado de aptitudes para tratar con el público y para llevarse bien con sus compañeros de trabajo. Por si fuera poco, por las noches Pepito se aplicaba a estudiar idiomas, haciendo con los clientes sus primeros pinitos lingüísticos.

Su buena predisposición no pasó inadvertida al jefe de recepción quien, tras un par de años de seguir de cerca los progresos de Pepito, decidió hablar de él a su superior con el resultado de que, tras un breve período de formación, el muchacho fue ascendido a recepcionista.

En su nuevo puesto de trabajo, Pepito siguió dando muestras de su buen hacer, escalando rápidamente peldaños en la consideración de sus superiores hasta que, transcurridos unos años y en ocasión de la jubilación del jefe de recepción, Pepito fue promocionado para dicho cargo. Por primera vez, Pepito tenía bajo su mando a un equipo de personas. Allí empezaron los problemas. Le costaba coordinar el trabajo de los demás, creaba conflictos incluso involuntariamente y su nueva responsabilidad le impedía hacer asiduamente lo que realmente le gustaba y sabía hacer: tratar con el público. Pepito no volvió a ser ascendido y acabó su vida laboral haciendo un trabajo que no le gustaba y para el que no servía con perjuicio, además, para la empresa y para todo el equipo humano de la misma.



martes, 10 de enero de 2012

3TV - Impactante video viral contra el racismo en México

Haitianas dan su cuerpo por agua - El Universal





Las violaciones de niñas de hasta 2 años y la prostitución a cambio de techo y comida se han disparado tras el desastre.

Martes 10 de enero de 2012
Laura Castellanos / Enviada | El Universal





PUERTO PRÍNCIPE.— Es mediodía en el campamento más peligroso de Haití, el de la Plaza Champ de Mars, donde sobreviven 20 mil personas en carpas maltrechas instaladas en las plazoletas que rodean las ruinas del Palacio Nacional de Puerto Príncipe. Este es el prostíbulo infantil más grande del país, aún sumergido en la destrucción y en un proceso de descomposición social.

A unos metros del inmueble presidencial desplomado durante el terremoto del 12 de enero de 2010, está la tienda mugrienta donde una huérfana de 14 años se prostituye por alimento. Su cuerpo está en desarrollo: es menuda, regordeta, y sus pechos se marcan apenas bajo la blusa color naranja. La acompaña otra muchacha prostituta de 16 años. Su cuerpo luce los estragos de un embarazo reciente y no cuidado, producto de una violación: el cuerpo delgado, la piel opaca, el rostro manchado, los senos con estrías. EL UNIVERSAL logró hablar con las menores gracias a la intermediación de Jud Delva alias Duck, uno de los 22 jefes que controlan el territorio del campamento de Champ de Mars.

Alrededor de la niña de 14 años pululan otras de menor edad. Una quizá tenga ocho años. Trae un vestido azul, desaliñado. Hay moretones en su rostro y su expresión es vacía, de desvelo. La abraza un muchacho flaco y la vigila una anciana de mirada inquisidora. Hombres adultos de las carpas vecinas están al acecho de la conversación que Duck, un treintañero habilidoso y audaz, tiende entre las adolescentes, esta periodista y el videoreportero Alberto Torres. Hay tensión en los hombres. Parlotean en voz alta y Duck se pone en alerta sin interrumpir su mediación verbal. Las jóvenes se quedaron huérfanas tras la catástrofe que dejó un saldo de 230 mil muertos y un maremágnum de cerca de 700 mil personas refugiadas en más de un millar de campamentos que enfrentan cotidianamente el hambre, el hacinamiento y la violencia. Alrededor de 200 mil refugiadas son niñas y adolescentes.

—¿Qué hacen para vivir?

—Hacemos cosas que no deberíamos hacer— la niña de la blusa naranja esquiva la mirada.

—¿Cómo cuáles?

—Soy prostituta— se tapa la boca con la mano, baja los ojos y encoge los hombros en un gesto infantil de vergüenza.

—¿Cómo las tratan los hombres?

—No nos tratan bien, hay hombres que nos violan— las muchachas se arrebatan la palabra.

Los hombres asumen una actitud amenazante. Uno grita y golpea a un niño que rompe en llanto. “No quieren que ellas hablen, vámonos”, dice Duck. Debemos retirarnos del lugar.



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